Elige la luz que cambia vidas
Tenía 5 años cuando me detectaron un tumor y no me dieron probabilidades de vida.
Pero aquí sigo, con 9 años:
más fuerte, más valiente y con una luz que nunca se apagó.
Este proyecto nació por eso:
porque cada lámpara encendida lleva un pedacito de mi luz.
Cada lámpara es esperanza.
Para los niños que luchan hoy, para sus familias y para que la investigación siga salvando vidas como la mía.
Por cada lámpara destinamos 2 euros a “El Sueño de Vicki”, que impulsa la investigación del cáncer cerebral infantil.
Sé lo importante que es… porque gracias a la ello yo estoy aquí.
Esto va por todos nosotros:
por los que siguen, por los que se fueron,
por quienes aún necesitan creer.
Y ahora, solo quiero pediros algo:
llenemos todas las casas de color, de ilusión y de luz.
Que estas navidades brillen con fuerza
por nuestras batallas, nuestros sueños
y todo lo que aún está por venir.
Con mi luz. Con mi esperanza. CLAUDIA